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Análisis económico de un proyecto de traducción

Escribimos este pequeño artículo para aclarar todos los aspectos económicos que van implícitos en un proyecto de traducción y que no se reflejan en los presupuestos. Asimismo, esperamos romper mitos y los falsos estereotipos de “los traductores se forran”. Habrá quien se forre, evidentemente, pero no sin mucho trabajar.

A menudo tengo la sensación, cuando hablo con mis clientes de que los precios de los servicios de traducción o de interpretación les parecen desmesurados. Escucho comentarios del tipo “puff me han cobrado muchísimo por una traducción jurada” “¿cómo puede cobrar tanto un intérprete?” “¿tanto por solo un par de páginas?”. Creo que en parte, nosotros mismo somos culpables de esta visión hacia nuestros honorarios y antes de que se me revolucionen con esta autocrítica, sigan por favor leyendo que en seguida lo van a entender.

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Cuando hacemos un presupuesto correspondiente a un servicio de traducción o interpretación, en el afán de hacer las cosas fácilmente entendibles, lo simplificamos mucho. Los presupuestos se limitan a X palabras = Y o a X horas = a Y – % irpf + % IVA. Por tanto, lo que para nosotros son una serie de largos procedimientos, para el cliente acaba siendo unas hojas o unas palabras.

Ante todo, hay que tener en cuenta que el tiempo es dinero. Sepan ustedes, que todo proceso de traducción no se limita al hecho de coger un texto en idioma origen y pasarlo palabra por palabra u otro meta. Es mucho más que eso y aquí estamos para aclararlo.

A grandes rasgos y simplificándolo mucho, podríamos dividir la vida de un proyecto de traducción en 6 fases: 1. Análisis, 2. Preparación, 3. Ejecución, 4. Revisión y 5 Evaluación

En las dos primeras fases evaluamos el tema a tratar, así como el nivel de dificultad de la traducción, que será determinante a la hora de establecer una tarifa. Cuando se trata de traducciones de pdf nos veremos ante la laboriosa y a veces, larguísima tarea de convertir el pdf a Word, de tal manera que el resultado final sea un documento editable. Hago hincapié en esto porque lo que hace automáticamente el OCR no sirve como documento para manipular, es necesario limpiarlo de erratas, saltos de sección y un sinfín de problemas más. También nos podemos encontrar ante la traducción de tipos de archivos más complicados, con código de programación mezclado con el texto, estos casos también incurre en el proyecto una tarea previa de separación y bloqueo del código.

En la fase de preparación también hay que prepararse el tema y es que los traductores no somos expertos en todo, deberemos documentarnos y buscar documentación (esto es lo que nosotros llamamos “documentación paralela” )en el par de idiomas que estamos manejando para conocer a fondo la materia y poder así obtener una traducción con sentido, por complejo que sea el tema.

La parte de ejecución consiste en ponerse a traducir, haciendo uso del material que hemos obtenido en la fase anterior. En este punto simplemente me gustaría aclarar, que el proceso de traducción no es para nada mecánico, un traductor ha de tener cierta destreza al redactar, equiparable a la de un escritor, pues la buena traducción es aquella a la que se la ha dado una vuelta de tuerca, de tal manera que no se note que el texto procede de otro idioma de origen. Lo contrario, los casos en los que leemos algo y sabemos por la estructura de las frases que viene de otro idioma, sería una mala traducción.

Tenemos por último las fases de evaluación y revisión. Siempre es necesario hacer una buena revisión de la traducción (suelen ser dos pero por lo menos una) a nivel gramatical, ortográfico y de estilo. También es conveniente, aunque muchas veces los ajustados plazos nos lo impiden, dejar un día de reposo entre el primer borrador de la traducción y la revisión que dará lugar a la traducción final. Y MUY IMPORTANTE intentar tener un feedback del cliente. Nuestros clientes a veces utilizan una jerga corporativa propia de la que deberemos tomar nota y utilizarla en futuros trabajos.

Además de todo este proceso, existe una parte más peliaguda que también afecta al coste y es el tema de los impuestos. No sé si alguna vez se han fijado ustedes cuánto más supone el IVA; porque el 21% no suena a mucho pero cuando hablamos de proyectos de miles de euros es una gran parte del coste. Además de este impuesto tan claro y directo están otro tipos de impuestos como los IRPF; autónomos, seguridades sociales de empleados, sueldos (en el caso de una agencia) etc. El sistema fiscal de este país no ayuda mucho a la hora de intentar reducir costes.

Por tanto, mi consejo es que sigamos haciendo los presupuestos sencillos pero dediquemos un apartado en el email en el que enviamos el presupuesto a explicarle un poquito al cliente cuál es el proceso del proyecto. Evidentemente no hay que soltarles el rollo siempre pero si cuando estamos ante un potencial cliente, con el que vamos a colaborar por primera vez.

Por último decir, que podríamos extendernos y entrar mucho más en detalle pero no pretendemos aburrir a nadie. Si alguien quiere ampliar alguna información os animamos a que nos dejéis algún comentario.

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